El dicho español "Vale un Potosí" significa que algo vale una fortuna. La historia cuenta que durante la dominación española en Bolivia, se fundó la Villa Imperial de Potosí a las faldas de una legendaria montaña llamada en lengua quechua Sumaj Orcko (en español, Cerro Rico), que contenía la mina de plata más grande del mundo. A mediados del siglo XVI, Potosí se convirtió rápidamente en un importante centro de producción argentífera, llegando a considerarse la ciudad más importante de entre todas las colonias de España. La fama de su Montaña de Plata la precedía, por cuyo hecho esta ciudad fue blasonada por emperadores y reyes. Incluso don Miguel de Cervantes Saavedra no dejó de mencionarla en su inmortal obra Don Quijote de la Mancha: "Si yo te hubiera de pagar, Sancho –respondió don Quijote–, conforme lo que merece la grandeza y calidad deste remedio, el tesoro de Venecia, las minas del Potosí fueran poco para pagarte; toma tú el tiento a lo que llevas mío, y pon el precio a cada azote".
Pues ahora se tendrá que acuñar un nuevo dicho en España: "Vale un Bale", porque fue un verdadero Potosí lo que el Club de Fútbol Real Madrid ha tenido que pagar por el traspaso a su Club del futbolista galés Gareth Bale –99 millones de euros, unos 134 millones de dólares–, considerado por muchos como el traspaso más caro de ese deporte. Algunos detalles de este millonario contrato revelan que Bale cobrará 10 millones de euros por cada una de las seis temporadas que estará unido al equipo blanco para jugar con el dorsal número 11. El Club merengue estuvo dispuesto a pagar lo que sea por hacerse de los servicios de este jugador y ni siquiera ponderaron la crisis económica por la que está atravesando España.
Esta noticia no deja de hacerme pensar en lo que cada uno de nosotros vale para Dios, valemos mucho más que un Potosí, valemos nada más y nada menos que la sangre de Jesucristo: "...sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata (o millones de euros), sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación" (1 Pedro 1:18-19). Jesús pensó de cada uno de nosotros: "Lo quiero en mi equipo y estoy dispuesto a pagar cualquier precio, incluso a dar mi propia sangre por tenerlos jugando en el cielo por un millón de temporadas, por toda la eternidad".
Jesús no dejó de amarnos ni de anhelarnos nunca, nada ni nadie lo detuvo. Dejó su trono de gloria en las alturas e hizo el viaje a la tierra para nacer en un pesebre, vivir una vida sin pecado y terminar clavado en la cruz del calvario. Allí derramó su sangre y nos compró del mercado de la esclavitud del pecado y nos sus hijos para siempre. Tú vales muchísimo más de lo que el Real Madrid ha pagado por el jugador Bale, tú precio fue el más alto que existe en el universo. Si hoy mismo recibes a Cristo en tu corazón y crees en Él, te dará la potestad de ser hecho un hijo de Dios.


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