A James Dean, actor estadounidense que murió a la corta edad de veinticuatro años de edad, se le atribuye la famosa frase: “Vive deprisa, muere joven y harás un bonito cadáver”. Esta atrevida declaración pareciera que se convirtió en la hoja de ruta de varios artistas famosos, que murieron a los veintisiete años de edad y forman parte de El Macabro Club de los 27.
Robert Johnson, cantante, compositor y guitarrista de blues, fue conocido como El Rey del Delta blues y considerado como El abuelo del Rock and Roll. Murió el 16 de agosto de 1938 cuando tenía 27 años de edad. Hay varias teorías en cuanto a la causa de la muerte de Johnson, unos dicen que murió envenenado, otros, que murió de neumonía y hay quienes afirman que murió de sífilis. Aunque Eric Clapton, otro famoso guitarrista, lo llame “el más importante músico de Blues que haya vivido”, su muerte tan temprana dio inicio al controvertido Club de los 27.
Brian Jones, músico británico que en 1962 fundó la banda de rock The Rolling Stones, fue encontrado muerto el 3 de julio de 1969 en la piscina de su casa, también a los 27 años de edad. Se cree que su deceso se debió a un ataque fulminante de asma, versión todavía muy discutida. Entre sus citas famosas se encuentra la siguiente: “Sí, quiero ser famoso. Y no, no quiero cumplir treinta años”. ¿Será que su partida tan repentina se debió a un deseo intenso que había dentro de sí de ser incluido en El Club de los 27?
Jimi Hendrix, cantante, compositor y considerado por muchos como el mejor guitarrista de todos los tiempos. Fue encontrado muerto el 18 de septiembre de 1970 en el Hotel Samarkand de Londres. Se ahogó en su propio vómito debido a la mezcla de nueve pastillas que su médico le recetaba para dormir y vino tinto. El fascinante mundo de la música todavía lo llora. Partió a la eternidad a los 27 años de edad.
Janis Joplin, compositora y cantante, la primera mujer considerada como una gran estrella del Rock and Roll. El 4 de octubre de 1970 había sido un buen día en el estudio y para celebrarlo salió de copas con sus compañeros y se emborrachó. Según el estudio forense, murió a la 1:40 por sobredosis de heroína. Joplin ya había pasado por experiencias similares y había salido con vida, pero esta vez no hubo nadie para ayudarla y su cuerpo fue descubierto unas 18 horas después, cuando tenía 27 años.
Jim Morrison, poeta, actor y vocalista del grupo de rock sicodélico The Doors. Murió el 3 de julio de 1971 de un ataque al corazón, según se cree, por una sobredosis de droga. Tan solo tenía 27 años cuando dejó un vacío inmenso en esta tierra. En su epitafio escrito en griego antiguo se lee lo siguiente: “Cada quien su propio demonio”.
Kurt Cobain, cantante, compositor y guitarrista de la banda Nirvana. Cobain ocupa el puesto número 12 de Los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos. El 8 de abril de 1994, a los 27 años de edad, fue encontrado muerto en su propia casa en Seattle, oficialmente por suicidio: “una herida de bala infligida en la cabeza”.
Finalmente, la cantante y compositora británica Amy Winehouse, cuyo registro vocal fue descrito como “acústicamente poderoso” y que expresaba “profundamente sus emociones”, es la última en añadirse al Club de los 27. Winehouse obtuvo el récord de ser la primera mujer en ganar la mayor cantidad de reconocimientos en una sola noche y ser la primera artista británica ganadora de cinco Grammys. Fue hallada muerta en su apartamento en Londres el pasado sábado 23 de julio de 2011, cuando también tenía 27 años de edad. Su carrera artística fue meteórica y muy marcada por problemas con la droga y el alcohol.
¿Era su destino dejar este mundo tan pronto con tantos talentos sin desarrollar y tanto arte sin realizar? Casi lloro de escuchar las fatídicas historias de estos jóvenes con talentos extraordinarios. Pero, ¿cuáles fueron las razones que empujaron a estos jóvenes a la muerte? Nunca las sabremos con exactitud, solo Dios y ellos lo supieron en su momento. Aparte de compartir la edad en la que murieron, estos jóvenes tienen en común otras cosas: Vidas agitadas corridas a gran velocidad, abuso en el consumo del alcohol y las drogas, mucho estrés por sus compromisos que los marginaban a estados depresivos profundos, una búsqueda constante de la esquiva felicidad que solo por instantes les brillaba y ninguno de ellos le dio una oportunidad a Jesucristo para llenar plenamente el vacío en sus corazones. Produjeron tanto en tan poco tiempo, que uno apenas puede imaginar lo que se llevaron consigo a sus tumbas.
Definitivamente, las necesidades del corazón son tan profundas e insondables que resulta imposible satisfacerlas con dinero, fama, poder, bienes, viajes o placeres. Y el final, de todos aquellos que tratan desesperadamente de consentir las pasiones y los caprichos de su propio corazón, es el mismo: frustración. No tratemos de encontrar alguna especie de mala suerte en el número 27. No hay nada de malo en arribar a esa edad. No pesa ningún karma de mal agüero sobre la combinación de estos dos dígitos. Tampoco hay nada de malo con ser cantante, actor o compositor. Dios diseñó la vida valiosa y hermosa en todas sus etapas. Todo el que busque a Dios sinceramente, encontrará el propósito y la felicidad para su vida.
Por enésimo año consecutivo, Jesucristo sigue siendo la respuesta veraz a toda pregunta legítima, la luz que ahuyenta todas las tinieblas del alma, la dulzura que satisface plenamente la infelicidad humana y la paz al corazón atribulado. Jesucristo provee la fe para vencer las dudas, la fortaleza para destruir cualquier cadena de opresión y el perdón de nuestros pecados para que vivamos libres de toda culpabilidad. Jesús ofrece una vida plena a todos, sin importar la edad que tengas, no tienes por qué unirte al Macabro Club de los 27, por el contrario, únete al club de los creyentes en Jesús y vive para siempre.


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