El otro
estudio publicado en “Proceedings of the National Academy of Sciences” y
realizado por académicos de la Escuela
Universitaria de Londres, la Universidad
de Manchester, la Universidad de
Oxford y la Universidad de Auckland,
ha revelado la que para ellos es la principal razón de la evolución hacia la
monogamia: el riesgo de que los bebés sean heridos o asesinados por machos “no
relacionados”.
Por lo
tanto –basados en la conducta de miles de especies de mamíferos–, se trata de
demostrar que la monogamia fue una conducta evolutiva del ser humano para
proteger a los hijos y a la pareja. Los científicos –desechando los relatos
bíblicos sobre el origen y los propósitos del matrimonio–, estudian el
comportamiento de los animales para especular con sus “teorías” acerca de la
conducta de los seres humanos. En el Evangelio de Mateo hay una pregunta que Jesús
la hizo hace casi dos milenios atrás que sería una pregunta muy pertinente para estos
sesudos investigadores: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los
hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y
los dos serán una sola carne?” (Mateo 19:4-5) El matrimonio monogámico fue el
plan original y perfecto de Dios para la vida en pareja y no fue un producto de
la evolución.
Es
muy arriesgado querer equiparar las conductas animales con la de los seres
humanos. Los animales pertenecen a otro nivel de creación con relación a los seres humanos. Los animales se guían por instintos que fueron plasmados en sus
genes. Sus conductas sociales son instintivas y no la aprendieron en una escuela ni tampoco la evolucionaron. Ellos no tienen conciencia del pecado y nunca serán llevados a un juicio penal por sus "inmoralidades". Por el contrario, el matrimonio humano nació en el corazón mismo de Dios y es
por eso que la Biblia afirma que la familia es la más adecuada, sabia y
gratificante forma de vida en sociedad.
Es dichoso y próspero el hogar que
confía en el Señor. Su bendición los enriquece y sus alas protectoras lo cuidan
de todo mal. Por el contrario, el hogar que no tiene a Dios en el centro está
desquiciado, camina triste y confundido, sin esperanzas y desorientado. Dios
anhela que cada hogar confíe en Él, porque ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que crea en Jesús, tenga vida abundante y eterna. Recuerdo un
antiguo canto que dice: “Con Cristo en la familia, ¡un feliz hogar!” ¡Qué gran
verdad contiene la letra de ese bello canto! ¿Por qué no le entregas tu vida a
Jesús hoy mismo? Él te perdonará de todos tus pecados y bendecirá tu hogar
también.

0 comentarios :
Publicar un comentario