El fuego quema



La industria de la pornografía en California, está paralizada tras anunciarse públicamente el positivo VIH en un análisis de serología que se hizo la actriz Cameron Bay de 28 años, informó Los Ángeles Times. Aunque ella asegura que es solo portadora del VIH, que no tiene sida y que se encuentra bien, su situación de fuente de contagio del VIH para quienes hayan tenido relaciones sexuales con ella, ha puesto muy preocupados a muchos. Aunque las personas que han tenido relaciones con Cameron Bay han dado negativo en sus análisis, existe lo que se llama el "período ventana" de tres meses, el tiempo que puede tardar una persona contagiada en positivizar los anticuerpos frente a un contagio por VIH.

Tener el virus no significa que la persona afectada esté ya enferma de sida. La infección puede tratarse y en la mayoría de los casos controlarse con medicamentos. Por otro lado, una persona contagiada con VIH que da positivo puede tener el virus en su organismo desde meses atrás, con lo que la posibilidad de haber contagiado a otras personas se multiplica en forma exponencial entre quienes participan activamente en las escenas sexuales sin protección de la industria del porno.

Es una verdadera lástima que la sexualidad se haya convertido en una industria y que muchos la consideren como una profesión. El sexo fue diseñado por Dios mismo y es una verdadera delicia cuando se lo disfruta dentro del marco del matrimonio. El sexo practicado fuera del matrimonio es pecado, así lo aconseja la Biblia: "Huid de la fornicación" (1 Corintios 6:18) y como pecado es un veneno de la felicidad. Lascivia, adulterio, fornicación y orgías, entre otros pecados sexuales, son obras de la carne y enferman el espíritu, la mente y el cuerpo del ser humano, y lo que es peor, lo condenan al mismo infierno. El libro de proverbios hace la pregunta: "¿Tomará el hombre fuego en su pecho sin que su ropa arda?" (Proverbios 6:27). Por supuesto que esta es una pregunta retórica, porque la respuesta es un NO rotundo.

La pornografía no es un arte ni es una profesión, es una perversa distorsión del plan y  el propósito de Dios para la sexualidad. El ejercicio de la sexualidad fuera del matrimonio envicia y envilece. Al igual que el alcohol y las drogas, el sexo esclaviza también. El único que puede librarte de esas cadenas es Jesucristo. Su sangre te limpia de todo pecado y su Espíritu de dominio propio te da las fuerzas para no seguir exponiendo tu cuerpo a la fornicación, sino que tu cuerpo sea un instrumento al servicio de Dios y al servicio de los demás.


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