Antes de nacer los bebés ya van aprendiendo de lo que escuchan y al mismo tiempo van desarrollando el lenguaje humano, al menos desde la semana 27, según las últimas investigaciones. Según aseguran científicos de la Universidad de Helsinki (Finlandia). Los investigadores apuntan que esta receptividad podría incluso ayudar a compensar trastornos en el habla como la dislexia.
El estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences señala que desde la semana 27 de gestación, los fetos humanos empiezan a percibir señales acústicas externas. En ese momento la corteza auditiva comienza a reorganizarse y se pone en marcha la maduración del sistema nervioso, que aún se está formando.
En realidad este descubrimiento no es nada nuevo, el Nuevo Testamento usa el término griego brefos (ser humano nonato) en dos oportunidades, para enseñarnos que los bebés desde que están en el vientre de sus madres son capaces de escuchar, sentir emociones y aprender. Así relata el Evangelio de Lucas la ocasión cuando María, la madre de Jesús, visitó a su prima Elizabeth en la región montañosa de Judea: "Tan pronto como Elizabeth oyó el saludo de María, la criatura (gr. brefos) saltó en su vientre". Elizabeth reporta ese suceso de la siguiente manera: "Te digo que tan pronto como llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de alegría la criatura que llevo en el vientre" (Lucas 1:41,44). La criatura en el vientre de Elizabeth era Juan el bautista y saltó de alegría cuando oyó el saludo de María, quien estaba embarazada también y tenía en su vientre a Jesús.
El apóstol Pablo también usó el término griego brefos para referirse a su consiervo Timoteo y su aprendizaje temprano de la Biblia: "Desde tu niñez (gr. brefos) conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús" (2 Timoteo 3:15). Juntamente con las vitaminas prenatales, los padres deben alimentar con la Palabra de Dios a sus hijos desde que éstos están en el vientre. Los padres deben hablarles palabras de amor, de afirmación y de bendición, ya sabemos que ellos escuchan y aprenden. Leerle la Biblia a los seres humanos que no han nacido todavía no les producirá ningún trauma psicológico, mas bien éstos crecerán sanos espiritual, moral y emocionalmente. Los seres humanos desde antes de su nacimiento deben saber qué solo en Jesús hay salvación y vida eterna.


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