La cantante Miley Cyrus, de 20 años, derrochó rebeldía y excesos en la interpretación de los temas "We Can't Stop" y "Blurred Lines", durante la gala del pasado domingo en los MTV. La joven se mostró con escasa ropa, gesto desafiante y realizó una coreografía erótica que dejó a todos los espectadores sorprendidos. Cyrus dejó atrás la etapa de Disney hace dos años, cansada de parecer la niña perfecta y está dispuesta a todo por mostrar lo que en realidad es. "Odio que se piense que soy un producto. No soy una muñeca. Tengo mi propia opinión, mis propios gustos, confesó en 2010 cuando se preparaba el adiós de Hannah Montana".
En su desenfrenado y tormentoso camino en el que se encuentra, Cyrus ha generado muchas polémicas al posar semidesnuda e insinuar que fuma marihuana. Lo último que ha hecho Miley para aprovechar la polémica de los VMA's awards es subir unas fotos a Twitter de su nuevo álbum Bangers para ir preparando a sus fans, en las que todas llevan insinuación, una buena porción de piel desnuda y aparece tocándose sus genitales como su gesto estrella. Cyrus sigue demostrando así que ya no es la Hannah Montana del pasado, que no se arrepiente de su actuación en la gala de los MTV y que veremos muchas cosas más.
Efectivamente, las canciones estrellas de Miley son la radiografía perfecta de su alma: Miley Cyrus no puede parar y su vida moral y espiritual está llena de líneas borrosas. Te sorprenderá saber qué Miley Cyrus tuvo una educación cristiana evangélica en la que estoy seguro que oyó y aprendió de los principios y valores bíblicos desde la niñez. Sin embargo, una vez más se demuestra que el brillo del mundo es irresistible para los que no quieren vivir conforme a la voluntad de Dios. Pobre niña rica, pobre niña desobediente. ¿A quién querrá imitar: a Madonna o Lady Gaga? No se da cuenta que ninguna de estas dos artistas vale la pena imitarlas y que al que debemos imitar es a Cristo. Cuando una persona permite entrar al pecado en su mente es como dar el primer paso en el tobogán de la desgracia y la miseria, un vertiginoso desenfreno moral que conduce al mismo infierno, sino que le pregunte a Lindsay Lohan.
Cyrus no es la primera cristiana que abandona sus principios bíblicos para ocuparse de la carne, el peor negocio de la vida en el que también se vio involucrado el cristiano Elvis Presley en el pasado y lo están haciendo los cristianos Britney Spears, Justin Bieber y Katy Perry en el presente. La Biblia dice: "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Santiago 4:4). No se puede servir a dos señores, no se puede servir a Dios y servir a los placeres de este mundo. Cyrus tiene salud, dinero, talento y a su propio padre que la ama, pero el hambre de fama y la sed de aplausos están pudiendo más. Está demostrado hasta el cansancio que no hay felicidad en la vida sino se tiene a Cristo en el corazón. Jesús vino a este mundo para que todos los seres humanos podamos conocer la verdadera felicidad en esta vida y después de la muerte, la vida eterna.


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