El "Chucho" Benítez fue un jugador muy conocido y muy querido por la afición futbolera de su país. En 58 oportunidades vistió internacionalmente la camisola de la selección de Ecuador y, con ella puesta, convirtió 24 goles. Jugó con clubes de mucho renombre a nivel internacional: El Nacional de Ecuador, el Santos Laguna de México, el Birmingham City de Inglaterra y las águilas del América de México. Solo tres semanas antes de su muerte había cerrado su fichaje por el Jaish Sport Club qatarí, tras sonar como candidato para numerosos equipos de Europa. Tenía la enorme ilusión de triunfar en el fútbol qatarí y esa ilusión se le vino al suelo de un momento a otro. Ricardo Peláez, director deportivo del América de México, aseguró: "Nadie tiene la vida comprada. Estaba muy sano, siempre alegre, muy competitivo, ganador, sólo puedo decir cosas muy buenas de él".
Cuánta razón tienen las palabras de Ricardo Peláez, porque así es la muerte, repentina e implacable. A veces, como en el caso del "Chucho" Benítez, no da chance de prepararse para ese viaje sin retorno. ¿Cómo puede una persona tan sana, tan atlética, tan alegre y con un futuro brillante, partir de esa manera tan inesperada? Las palabras de advertencia del profeta Amós al pueblo de Israel: "...prepárate para venir al encuentro de tu Dios" (Amós 4:12), son relevantes para toda persona en la actualidad. No importa cuán jóvenes seamos o cuán sanos nos encontremos en este momento, la muerte puede estar muy cerca de nosotros y debemos estar preparados, es decir, a cuentas con Dios, con la seguridad de que nuestros pecados han sido lavados en la sangre del Cordero y de que nuestros nombres están escritos en el Libro de la Vida.
Recordemos que no hay segunda oportunidad de salvación después de la muerte: "...está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27). Por eso, aquel dicho popular: "Nadie tiene la vida comprada", nos debe hacer memoria que Cristo compró nuestras vidas llenas de pecados para darnos una vida nueva, llena de bendiciones y eterna.


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